Entradas de escritores consagrados importadas desde lasletrasylasangre.blogspot.com a partir del 18 de Febrero de 2013. En tanto mis delirios literarios seguirán allí.

domingo, 27 de enero de 2013

Cuentos de ensueño: "La Cosa" de Abelardo Castillo


    
Abelardo Castillo, es, a mi modo de ver, o mejor dicho, a mi modo de sentir la literatura, el más grande escritor argentino con vida. Sin embargo, en esta oportunidad, mi opinión de mero dilettante está en coincidencia con una parte importante de la crítica literaria nacional. Innumerables distinciones y galardones, acaso, dejen un mínimo lugar para la duda de aquellos a los que siempre estos temas les provoca sentirse poseídos por los demonios de la polémica.
Ningún género le ha sido avaro: ha escrito con éxito novelas, poemas, obras de teatro, ensayos, e infinidad de cuentos.
 Dentro de la narrativa argentina, nadie ha escrito -dejemos a Borges a un lado, obviamente- cuentos tan exquisitos, de prosa tan hondamente poética, como Abelardo. Para mí, su prosa es, ante todo, poesía; un vendaval fascinante repleto de figuras poéticas, de una dimensión espiritual sobrecogedora. Esa misma poesía que en forma de versos, nos retacea o nos esconde, por decisión personal, porque la considera algo muy íntimo.
Marechal dijo alguna vez, que el secreto de Abelardo Castillo residía en “una difícil y abnegada vocación existencial”. Más contundente ha sido el propio Castillo al aclarar: “Para mí, la literatura y el ser no se diferencian. Lo que escribo no es lo que hago sino lo que soy”. Dicho sea de paso, esta frase es leit motiv de este blog. No por nada, de los cinco cuentos completos que subí al blog hasta ahora, dos ya le pertenecían a Castillo. Sumando uno más al contador de “cuentos de ensueño”, los dejo entonces en compañía de la historia que ha servido de excusa para verter estas breves pero sinceras palabras.  César A. Pacheco.


                                                                  LA COSA

La Cosa está ahí, sentada en mi sillón Voltaire, frente a esta mesa, y entrecerrando soñadoramente sus ojitos joviales y malévolos me dice con la cabeza que sí, que puedo contar esta historia, empezarla por donde debo empezar y escribir cuánto me gustaban esos viejos bares de Buenos Aires, un poco sórdidos, que, como los zaguanes y los patios, inexorablemente han ido desapareciendo hasta de los suburbios de la ciudad.

lunes, 21 de enero de 2013

Frases de ensueño: Sobre el autoengaño, de Pablo Neruda




Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.

                                                                  Pablo Neruda.






martes, 15 de enero de 2013

Videos de ensueño: "El libro de arena" de J.L.Borges

 Buceando por la web, que es algo así como una versión virtual del libro de arena borgesiano dado su número (casi) infinito de páginas (me valdré de su crecimiento constante, imparable, para mantener la comparación), decía, he tenido la dicha de encontrar,  en un canal de youtube, un fragmento de la película: "Los libros y la noche" de Tristán Bauer (1999), justamente en el que se teatraliza el  cuento que nos ocupa: "El libro de arena" (comienza en el minuto 00:41:10 de la película).
Iré subiendo, más pronto que tarde, los videos con los fragmentos que componen cada cuento. Es una promesa. Sin más que agregar, espero que lo disfruten tanto como yo. César A. Pacheco


                                                                 video enlazado desde youtube

lunes, 14 de enero de 2013

Frases de ensueño: Sobre el destino del hombre (Novalis)

            


Destino y sentimiento 
son nombres 
de un solo concepto.

                                 Novalis



domingo, 13 de enero de 2013

Poemas de ensueño: "Nunca dijimos Adiós" de Mary E. Coleridge





Nunca dijimos adiós, ni siquiera
nos regalamos una última mirada,
no hubo signos en la cadena helada
cuando fue rota, cuando desatados descendimos.

Y aquí descansamos juntos, eternamente, lado a lado;

nuestro hogar fijado de por vida sobre el mármol.
Dos islas que los rugientes océanos
ya no podrán separar.
                                        Mary E. Coleridge